De Memoria Iii Breve Etapa De Los Gari

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Autor: Jannmarc Rouillan

«Desde el tiroteo en el metro de Gerona en Barna en el atardecer no habíamos hecho ninguna pausa. Solo una ­rápida incursión en el piso de la calle Mare de Déu del Coll para ­recoger 3 o bien 4 bolsas de armas y explosivos y tomamos el camino de la montaña». El apresamiento de Salvador Puig Antich había obligado al conjunto francés del MIL a lograr la frontera en el menor plazo posible y, prácticamente a exactamente la misma velocidad de esa carrera, iba quedando atrás la propia organización Había pasado apenas un mes desde su autodisolución y, aparte de Puig Antich, habían sido detenidos Oriol Solé y Josep Lluís Pons. Las acciones de solidaridad para eludir la ejecución del metge –ejecutado apenas 6 meses después- y las condenas a muerte del resto de componentes, ya se harían bajo otras estructuras que, tras el empleo de diferentes iniciales, acabarían por llamarse como Conjuntos de Acción Revolucionaria Internacionalista (GARI). Desde la que había sido la infraestructura de solidaridad asentada en Francia, se procuró reconstruir la acción armada, restituir la cooperación a los dos lados de la frontera, y hacer una de las últimas resoluciones del MIL: el ataque a los intereses internacionales de España en Europa. La acción más esencial sería el rapto el tres de mayo de mil novecientos setenta y cuatro del directivo del Banco de Bilbao en la ciudad de París, Ángel Baltasar Suárez, la primera reivindicada formalmente como GARI. La última actuación del conjunto se haría el dieciseis de enero de mil novecientos setenta y cinco, contra el Palacio de Justicia de la ciudad de París, Para entonces, el franquismo y la oposición pactista ya trazaban las traiciones de la transición. El veinte de noviembre de mil novecientos setenta y cinco Franco moría en cama y el seis de abril de mil novecientos setenta y seis Oriol Solé era asesinado de un tiro por la Guarda Civil, tras la fuga de la prisión de Segovia. Poco tras salir de la prisión, Jann-Marc Rouillan visitaba Barna por última vez. El final terminante de una etapa y el inicio de otra: se imponía a sangre y fuego la transición de España y brotaba la autonomía armada en Europa.